lunes, 9 de julio de 2012

Capitulo 7.-


Intentaba mostrarle lo mucho que la amaba, con cada beso, con cada roce. Disfrutó de los gemidos de Miley y de la manera en que temblaba su cuerpo.
La satisfacción de tener a Miley en la cama junto a él aquella noche, sobrepasó todo lo que él había ansiado. Hasta sus sueños.
Aquella noche habían hecho el amor.
Y lo harían la noche siguiente.
Sería su esposa durante un mes. Tendría un mes para ganarse si no el perdón, una segunda oportunidad. Un mes para demostrarle que ya no era la persona irresponsable de hacía cinco años. Un mes para convencerla de que le pertenecía.
Incapaz de contenerse, le acarició la cadera.
—Buenos días, señora Jonas.
—Miley Cyrus—dijo ella.
—No me digas que me he casado con una mujer liberada.
Ella se dio la vuelta y lo miró. Por debajo de las sábanas jugueteó con su ombligo y continuó hacia abajo.
—¿Algún problema?
—No lo sé. Soy un chico chapado a la antigua. Como eres profesora, quizá me puedas enseñar cuáles son las ventajas de haberme casado con una mujer liberal.
—Encantada.
Era muy buena profesora.

Sentado en el coche, Nick dijo:
—Podría acostumbrarme a estar casado con una mujer liberal.
—No —Miley esperaba que no se notara que se estaba sonrojando. El plan de convertirse en una mujer imprescindible antes de abandonarlo, no requería tanto entusiasmo como el que ella mostró esa mañana—, es absurdo.
—Me refiero a que conduzcas tú. Y me temo que tú te referías a algo más.
—Tiene más sentido que lleve mi coche. Tengo que pasar por el apartamento a recoger algunas cosas. Worth va a dejar a Moonie allí antes de ir a cenar con nosotros. Hannah, Moonie y Amber no caben en el asiento trasero de tu camioneta.
—¿Quién es Amber?
—Mi gato.
—A Hannah le gustará. Nosotros tenemos gatos en la finca, pero nunca hemos tenido uno en casa. Está emocionada porque Moonie y tú viviréis en casa. Quizá más por Moonie que por ti. Tenemos un par de collies, pero se quedan con Wally y Ruth en su casa. Le he intentado explicar a Hannah que Moonie es tuyo y no suyo, pero no estoy muy seguro de que entienda la diferencia.
—Moonie es bueno con los niños. Es muy paciente. A veces lo llevaba a la escuela. A los niños les encanta.
—¿Vas a echar de menos la enseñanza?
—Echaré de menos a los niños, pero no los exámenes ni las reuniones de padres. Llevar a grupos es el trabajo perfecto para una antigua profesora. Están atentos a nuestros discursos.
—¿Has cancelado tu trabajo para esta semana?
—No tenía. Como ha empezado el colegio, las cosas están más tranquilas. Hasta que llegue la temporada de esquí. El otoño hace que la gente salga el fin de semana, pero casi nadie lo hace entre semana.
—¿No te deprime trabajar con gente discapacitada y con ancianos?
—Puede que nuestros clientes necesiten una atención especial, pero es muy edificante saber que se niegan a estar limitados. Como trabajamos con grupos pequeños, llegamos a conocer bien a nuestros clientes. Muchos ya han venido otras veces y son como parientes lejanos.
—Nunca he sabido cómo empezaste.
—Empezó Demi. Una amiga le pidió que la ayudara con unos ancianos y tuvo mucho éxito. Se corrió la voz y Demi decidió que había que montar excursiones para gente discapacitada. Dejó de enseñar y me ofreció montar D y M con ella. No trabajamos sólo con gente discapacitada. A veces trabajamos con ancianos que quieren salir y hacer cosas, o padres que quieren hacer actividades con sus hijos. Básicamente, lo que hacemos es organizar tours para grupos familiares. Es divertido compartir la historia y la naturaleza con los turistas. Antes de que Demi se casara, yo sólo trabajaba entre semana. Pero todavía no nos hemos dividido el trabajo.
—He oído que llevas clientes al Double Nickel.
—Para que hagan alguna actividad en la zona. Worth los cautiva y mamá los alimenta.
—Cuando quieras puedes traerlos a mi rancho.
Los tours a los ranchos solían hacerse durante el verano. El verano siguiente, Miley no tendría que llevar a los clientes al rancho de Nick. Lo habría abandonado mucho antes.
Miley se detuvo delante del Hotel Saint Nicholas.
—Justo a tiempo, y ahí están los que nos esperan.
Hannah estaba junto a Buck Jonas y saludó con entusiasmo.
Miley la saludó y le tendió las llaves al aparcacoches. Después se unió al grupo. Hannah, que ya estaba en brazos de su padre, se inclinó para darle un beso. Miley se rió y se lo dio. La pequeña pasó a los brazos de Miley.
—Pesa mucho —dijo Nick.
—No te preocupes. ¿Lo pasaste bien anoche, Hannah?
—Estuve jugando con Davy. La mamá de Davy está jugando con los angelitos, igual que la mía. Su papá también. Davy tiene una mamá nueva. No sabía que los niños pudieran tener mamás nuevas —Hannah continuó hablando sin parar mientras Miley cruzaba el recibidor con ella en brazos.
Miley se detuvo un poco antes del comedor. Allí esperaba ver a los padres de Nick, a su madre, a Worth, a Greeley y a Davy. Pero no esperaba ver a Demi y a Joe.
—¿Qué hacéis aquí?
Joe se levantó y le dio un beso a Miley.
—Conociendo a tu hermana, ¿tienes que preguntarlo? —le tendió la mano a Nick y dijo—. Soy Joe Steele. Me parece que somos cuñados.
Miley miró a su hermana mayor.
—Deja que lo adivine. Pensabas que si estabas de luna de miel durante dos semanas, yo no sabría arreglármelas sola en la agencia y tendríamos que declararnos en banca rota.
—No seas tonta —dijo Demi y abrazó a su hermana—. Quería felicitar a los novios —apartó a Miley un poco.
—¿Felicitar? ¿O interrogar? ¿Estás preocupada por lo que ocurrió al invitar a Nick a tu boda?
Demi miró a la niña que Miley tenía en brazos.
—No me preocuparé si me cuentas que estás enamorada.
—Preocuparse un poco no es malo.
—Lo sabía. Le dije a Joe que había algo raro en todo esto. Miley, ¿qué has hecho? Intentamos regresar antes de la boda, pero no pudimos.
—No me habríais detenido.
—¿Detenido? —Preguntó Nick y recogió a su hija—. Miley ya te ha sujetado bastante, cariño. Eres una niña grande. Puedes bajar —dejó a Hannah en el suelo. Nick miró a Miley. Esperaba una respuesta.
Demi lo agarró del brazo y dijo:
—De casarse vestida con vaqueros. En serio, Nick, ¿cómo se lo permitiste?
—En serio, Demi, por mí podía haber ido con una manta para caballos.

Greeley se sentó a un lado de Nick, Demi al otro. Se turnaron para sonsacarle acerca de lo que sentía por Miley. De vez en cuando, dejaban caer algún comentario, que podía tomarse como una amenaza, acerca de lo que pasaría si volvía a tratar mal a su hermana. A él no le importaba seguirles el juego. No mientras Miley estuviera en el otro lado de la mesa, donde pudiera verla.

Le gustaba mirar a su esposa. Le gustaba que fuera su esposa.
Por lo menos, más que a Demi. Le había mentido acerca de lo que hablaba con Miley. Estaban hablando de su matrimonio. Miley sonaba muy convencida de que Demi no habría podido detenerla.
Se llenó de satisfacción. Una vez que Miley había decidido casarse con él, ya no miraría atrás. Él no tenía ninguna queja de su noche de bodas. Estaba deseando repetir la experiencia. ¿Hasta cuándo tendrían que quedarse?
Estaba preciosa. Riendo con su hermano y con Joe.
Hannah estaba sentada encima de Miley medio dormida. La pequeña se había quedado pegada a Miley toda la noche. Miley acarició con suavidad los rizos de Hannah y después la besó en la frente. Hannah sonrió. Nick tragó saliva. Su hija y su esposa. Miley no lo abandonaría un mes después. Eran una familia.
Hannah tenía la cabeza apoyada en los pechos de Miley. Eran del tamaño perfecto para las manos de él. Quería tocárselos allí mismo. Nick recordaba el tacto que tenían. Eran tan suaves como el vestido que Miley llevaba. Él le había tocado la espalda para hacerla pasar al restaurante. El vestido brillaba con la luz y le marcaba los pechos cuando ella se movía.
Nick quería irse a casa. A la cama.
Miley lo miró y se sonrojó. A él le dio la sensación de que sabía perfectamente en qué estaba pensando. De repente, ella puso una cara extraña.
La voz de Vern Taylor sonó por detrás de Nick.
—Ruthie dijo que estabais aquí. Hay alguien que quiero presentarte.
Nick pensó en negarse, pero conocía a sus ex suegros y sabía que no les importaría montar una escena en uno de los mejores hoteles de Aspen. Pidió permiso y se levantó de la mesa. Siguió a Taylor hasta el bar del hotel.
Edie Taylor estaba sentada en un taburete junto a la barra. Como estaba acicalándose frente al espejo que había detrás de la barra, no vio a Nick hasta que estuvo justo detrás.
—Quiero presentarte a alguien. Este es Sean Doyle —dijo Edie con una mirada maliciosa y triunfal.
Para Nick, esa situación era como si le hubieran dado un pelotazo en la cara. Sólo había una razón para que Edie y Vern estuvieran con Doyle. Ellos lo sabían. Consciente de las terribles consecuencias que eso tenía, Nick hizo un esfuerzo y tendió la mano para saludarlo.
—Doyle, yo soy Nick Jonas—maldito Vern. Maldita Edie. Maldita Kim. Él no la creyó. No quiso creerla.
Doyle le dio la mano. Después miró a su alrededor. Los otros clientes del hotel hacían como si no hubieran reconocido al actor.
—Sabes quién es, ¿no? —preguntó Edie.
Nick había visto la serie de televisión sólo una vez, pero no tuvo problema en reconocer al protagonista. Y menos con ese pelo rizado y pelirrojo.
—Lo he visto en la televisión.
—Sean era amigo de Kim. Muy buen amigo —Edie dio un trago a su cerveza y continuó—. Él es el padre de Hannah.
Nick pensó que estaba preparado. Descubrió que nadie puede prepararse cuando la peor pesadilla se convierte en realidad. Le entró el miedo y apretó los puños para controlarse.
—Eso es una broma de mal gusto, Edie. Todos sabemos que yo soy el padre de Hannah.
—¿Ah, sí? Dile lo que nos has dicho a nosotros, Sean.
—Es cierto, Jonas. La hija de Kimmie es mía, y la quiero.
—Hannah es mi hija —dijo Nick—. No sé qué esperabas conseguir viniendo aquí, Doyle, pero si vas contando esa mentira por ahí, te llevaré a juicio por calumnias y difamación, o lo que sea. No será bueno para tu carrera. Y vosotros… —Nick miró a Edie y a Vern— ¿Qué clase de padres sois? Mintiendo y ensuciando el nombre de vuestra hija. Debéis pensar en lo que sea mejor para vuestra nieta.
—Kim está muerta. Ya no podemos hacerle daño —dijo Vern.
—Lo mejor para la niña —dijo Edie—, es que tenga a su verdadero padre.
—Yo soy su padre verdadero —dijo Nick.
—No estés tan seguro —dijo Edie.
—¿Qué es lo que quieres? —preguntó Nick a su ex suegra.
—Quiero lo que es bueno para Hannah.
—¡Cuánto dinero quieres?
—No puedes comprar a mi bebé. El juez te quitará a la niña y se la dará a su padre verdadero.
—No vamos a pelearnos por Hannah en los juzgados y no vamos a ensuciar el nombre de su madre. Hannah es mi hija —Nick se dirigió al actor—. Maldita sea, Doyle. No puedes hacerle esto a una niña. Es inhumano. Si sientes algo por Kim, deberías olvidarte de todo esto.
—Cuando estaba embarazada, me dijo que el bebé era mío, y que quería que yo lo criara.
Nick se atragantó de rabia y no podía articular palabra. Hizo un esfuerzo. No podía rendirse.
—Hannah tiene cuatro años. Si Kim te dijo que era tu hija, ¿por qué has esperado hasta ahora? Porque es mentira, por eso es.
—Estaba casado. Tengo un par de hijos. Cuando Kimmie me dijo que estaba embarazada… Sabía que mi mujer se enfadaría. Pediría el divorcio. Intentaría llevarse todo mi dinero y montaría un gran escándalo —dio un trago a su cerveza y continuó—. Ya lo está haciendo. Se llevó a los niños, sólo porque tuve un lío con una mujer en California. No puedo remediar que las mujeres se sientan atraídas por mí. Yo no las busco.
—No me importan tus problemas matrimoniales, Doyle. Hannah no es tu hija. Es mía. No me vas a separar de ella.
—Lo siento, Jonas. Sé cómo te sientes, pero la cría es mía. Si te digo la verdad, me había medio olvidado de ella, pero cuando me encontré con los padres de Kimmie en el bar donde ella solía trabajar y les dije que sentía lo que le había pasado a Kim, bueno, una cosa llevó a la otra, y les dije que el bebé era mío. Tienen razón. Le debo a Kim ocuparme de mi responsabilidad —miró la cara de enfado de Nick y dio otro trago—. Quiero decir, es mi hija. Hago lo que está bien.
—Bien, ¿para quién? ¿Para una niña inocente? ¿Para una mujer que está muerta y que no puede defenderse? ¿O para un par de mercenarios que te utilizan?
—Bien para la niña. Y para Kimmie —dijo Doyle.
—Id al infierno.
Hablar con esa gente era una pérdida de tiempo. Nick se dio la vuelta. Miley estaba allí cerca, con cara de horror.
—¿Qué quieres? —soltó él.
Miley miró a los Taylor y a Doyle, después a Nick.
—Hannah está cansada. Vine a ver si estás listo para marcharnos.
—Estoy listo para salir de aquí —le contestó siguiéndola hasta el comedor donde esperaba su hija.

Sentada en el salón, Miley observó a Nick caminar por el pasillo. Abrir la puerta y salir. Se oían los pasos en el porche. Iba de un lado a otro.
Mientras la seguía hasta el comedor del hotel, no le había dicho nada. Una vez allí, Nick actuó como si no pasara nada, y como si sólo pensara en llevar a su hija a casa, se despidió de sus familiares.
Tampoco habló cuando pararon un momento en el apartamento de Miley a recoger algunas cosas.
Miley no podía preguntarle delante de Hannah.

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