Miley no se había dado cuenta de que Nick había entrado en la habitación.
—Sí —ese día Miley notaba más tensión que nunca en su matrimonio. El hecho de no haber querido entrometerse en ese momento tan especial para Nick, hizo que la distancia entre ellos fuese mayor.
Tenía que haberlo celebrado con Nick. Eran buenas noticias para los dos. Que se hubiera demostrado que Hannah era la hija de Nick, le abría a Miley el camino hacia la libertad.
Su matrimonio había terminado. Nick pasaría a ser parte del pasado.
Lo que había entre ellos, terminaba.
Nick se colocó junto a ella.
—Pensé que iba a estallar por no poder hablar del tema durante la cena.
—Lo sé —él no había apartado la vista de su hija. Se rió de todas las tonterías que hizo y cuando tiró la leche, le dio un beso en la nariz y le dijo que la quería.
—Casi termino contándoselo a Hannah. Y no es algo que ella pueda entender ahora. Quizá cuando sea mayor. Tendré que hablarle de Kim. Pero a lo mejor alguien le dice algo. Quizá deba decírselo.
—No tienes que decidirlo ahora.
—Doyle ha llamado. Dijo que estuvo liado con Kim durante varios meses mientras estaba en un rodaje en Aspen. Dice que sí tomó precauciones cuando se acostó con Kim, pero que fallaron. Creía que Kim y yo no nos habíamos acostado antes de casamos. Por eso pensaba que Hannah era su hija, por los cálculos de tiempo.
—Me temo que Kim no sabía quién era el padre de Hannah. Si se acostó contigo y también se acostaba con Sean… En realidad, no mintió.
—Cuando Doyle se negó a dejar a su mujer para casarse con Kim, se terminó su relación. Kim se aferró a mí en busca de apoyo. Pobre Kim. Me dejó a Hannah —Miley nunca le daría un hijo—. Doyle me da lástima. Echa de menos a su familia —Nick se sentía identificado con el dolor de aquel hombre.
—A mí me dan pena sus hijos. Ellos son los que más sufrirán si sus padres se pelean por la custodia.
Nick le rozó el hombro y retiró la mano.
—Gracias a ti, Hannah no tendrá que sufrirlo.
—Tarde o temprano, se habría sabido la verdad.
—Estabas convencida.
—Cualquiera que se fije en Hannah verá que se parece a los Jonas.
—He llamado a mis padres para decirles los resultados de las pruebas. Mi madre ha pensado en ello durante toda la semana.
Estar en lo cierto no era tan satisfactorio como debía ser. En el fondo, Miley estaba un poco triste.
Se sentía feliz por Nick y Hannah. Compartía la alegría de Nick.
En realidad, no compartía nada.
Nick no compartió su alegría.
Tampoco su vulnerabilidad.
Le había dado la espalda a Miley. La había dejado de lado.
Nick no la necesitaba. Tenía a Hannah.
Nick no podía dormir. Lo había estropeado todo. Solía enorgullecerse de su valentía. Ese orgullo estaba enterrado. Desde el momento en que Kim le dijo que Hannah no era su hija, había vivido atemorizado con que se la quitaran.
Él descargó su temor en Miley. La acusó de haberlo traicionado. Incluso se había intentado convencer de que ya no la amaba. De que la odiaba.
En algún momento, se dio cuenta de que nunca dejó de amarla. Deseaba hacer el amor con ella.
No se atrevía a decírselo. ¿Cómo iba a hacerlo si cinco años antes la había traicionado? Si la semana anterior había desconfiado de ella. El amor implicaba confianza, lealtad, compromiso. No malas palabras, ni dudas, ni traición.
No habían hablado desde que se metieron en la cama. Nick no sabía qué decir. El silencio era cada vez más intenso y la barrera que había entre ellos, impenetrable. Miley estaría dormida desde hacía horas.
Lo despreciaría si él le ofrecía su amor sin palabras.
Nick no podría soportar perderla por segunda vez.
No podía perder lo que no tenía.
—No deberías tener más problemas con los Taylor respecto a la custodia —dijo Miley.
—Creí que estabas dormida.
—No. Me marcharé por la mañana.
Él no podía dejar que se marchara.
—Puede que la custodia ya no sea un problema. Pero Edie tiene razón acerca de que Hannah necesita una madre —respiró hondo y se arriesgó—. Quedamos en que nos daríamos un mes de prueba para ver si podíamos tener una buena relación en nuestro matrimonio.
—Eso fue antes de que me dijeras que hiciera las maletas y me marchara porque ya era tarde para intentar que funcionase.
—Me equivoqué, y lo siento.
Ella no dijo nada.
—Tenía miedo. Me encontré con algo contra lo que no sabía cómo luchar y la pagué contigo. No es una excusa. Es una mala razón, pero es la verdad. Lo siento —no era muy buena disculpa.
—¿Quieres que me quede por Hannah? ¿O porque te sientes culpable por haberme acusado de todas esas cosas?
—Por Hannah —la respuesta era válida, de momento. Él no se atrevía a decirle que quería dormir, cenar, montar a caballo, compartir su vida con ella. No tenía derecho a decirle nada de eso.
—El sexo es bueno ¿no? —dijo ella de forma inesperada.
El comentario de Miley hizo que Nick se riera.
—Muy bueno —su diversión se desvaneció. Esa noche no habían hecho el amor. El remordimiento lo había mantenido alejado de ella. Él quería amarla. Darle las gracias. Pedirle disculpas.
La necesitaba.
—Hubo un tiempo en que creímos que nos amábamos. Espera —dijo ella al ver que Nick iba a protestar—, déjame terminar. Estábamos enamorados, pero eso no bastó para evitar que nuestra relación se desintegrara.
—Lo que ocurrió no tuvo nada que ver con que nos amáramos, sino con lo estúpido que fui.
—La cosa es que todo eso de «no puedo vivir sin ti» resultó ser insustancial. No pudo mantener ni siquiera un compromiso.
—Ahora es distinto. Somos maduros —intentó imaginar la cara de Miley en la oscuridad. Cuando ella se marchase, sólo tendría sus recuerdos.
—Sí, éramos jóvenes e inmaduros. Creíamos en la felicidad eterna.
—Creo que tenemos los mismos valores. Si nos lo proponemos, creo que podemos conseguirlo.
—¿Criar a Hannah?
—El matrimonio. Uno real. Te comprometiste a estar un mes, ¿te importaría quedarte ese tiempo y probar?
—No estoy segura de que sea lo mejor para Hannah que nos hayamos casado. ¿Qué pasará cuando yo me vaya?
Cuando… Tenía el resto del mes para conseguir que ese «cuando» cambiara a «nunca». Si pudiera convencerla de que se quedara.
—Podéis seguir viéndonos. Incluso, si las cosas no funcionan, deberíamos ser capaces de romper de forma amistosa. Hannah puede ir a visitarte a Aspen o a Double Nickel.
—¿De verdad crees que nosotros podemos tener una relación amistosa?
Por el tono, Nick sabía que ella empezaba a considerarlo. No quería crearse esperanzas. Con Miley, nunca se sabía.
—No —contestó él.
—Eso es sinceridad. Tienes razón. Con nuestro pasado no hay manera de que seamos amigos.
—No sé si podemos ser amigos —le rozó el cuello—. Pero, te aseguro que podemos tener una relación platónica —después, le dio un beso y le sonrió—. Como dijiste, el sexo es muy bueno.
Él no podía ir despacio. Ella no se lo permitía.
—Dije bueno, no muy bueno.
—Me temo… —dijo Nick mientras le desabrochaba los botones del pijama—, que eso es un reto. Cambiar el bueno, por el muy bueno.
—Supongo que sí.
Mientras le acariciaba los pezones, Nick dijo:
—Lo voy a aceptar.
—Ya me he dado cuenta —dijo Miley mientras se deslizaba debajo de él y le metía las manos por dentro de los calzoncillos.
Nick la besó. Miley Cyrus estaba en su cama, podían acariciarse, besarse, hacer el amor. Lo que siempre había deseado.
Con una excepción.
Ella ya no lo amaba. Si es que alguna vez lo había amado.
No sabía si podría vivir con Miley sin que ella lo amara. Pero estaba seguro de que no podría vivir sin ella.
Miley no podía creer que hubiera aceptado quedarse hasta que acabara el mes.
Hannah no la necesitaba. Nick tampoco. ¿Por qué le había pedido que se quedase? Quizá lo que necesitaba era una mujer en su cama. Cualquier mujer.
Miley descartó esa opción inmediatamente.
—¿Y esa sonrisa?
Miley miró a Demi.
—¿Qué pasa? Hace un día otoñal estupendo. El cielo está azul…
—Y Nick ha recibido las pruebas de ADN y sabe la verdad.
—Eso también.
Demi miró a Davy y Hannah que jugaban en la parte de atrás del coche y dijo:
—¿Ya has hecho que se arrepienta por haberte acusado de planear en su contra?
—Se ha disculpado. Estaba apenado.
—O sea que te dio mil excusas por haberse comportado así.
—Lo sentía de verdad —dijo Miley.
—Si lo defiendes, será porque hay esperanzas.
Miley torció por un camino y frenó.
—Puedes abrir la verja.
Demi salió del coche.
Miley se alegró de que tuviera que bajarse a abrir. No quería hablar de su matrimonio con su hermana mayor. Pasó la puerta y la esperó.
De nuevo en el coche, Demi miró a los niños diciendo:
—No creo que Joe deje de lamentar el distanciamiento de su hermano. Ni de sentirse culpable. La muerte de Davy le quitó todas las oportunidades de reconciliarse con él. Es muy triste. Joe nunca tendrá otro hermano.
—Vale, Demi. ¿Qué me quieres decir?
—Joe dice que soy tan sutil como un martillo pesado.
Miley sentía envidia. Demi nombraba a su marido con tono tan amoroso.
—¿Qué quieres decirme?
—En la vida no deben despreciarse las cosas importantes por orgullo. Ni por venganza.
Miley detuvo el coche. Las yeguas estaban en el prado junto a sus potrillos.
—Ya hemos llegado. Davy, si caminamos despacio hacia ellos, lo más seguro es que los potros vengan hacia nosotros.
Un potro se acercó a ellos.
—Es adorable —dijo Demi.
—Ese es Mosquito.
—Es grande —dijo Davy.
Miley lo acarició.
—Acariciad a Mosquito.
—Nick ha hecho un buen trabajo. A Mosquito no le importa que lo acaricien.
—Ahí viene Parmigan —dijo Hannah.
—¿Se sabe todos los nombres? —preguntó Demi.
—Nick la lleva con él siempre que puede —Miley se imaginó a Nick en la sala de partos, sujetando a Hannah.
—Es difícil acostumbrarse a que es el mismo hombre que se iba de fiesta todos los días —dijo Demi.
—Hannah hizo que sentara la cabeza.
—Hace que sea mejor de lo que era. Quizá eso te haga reflexionar.
Miley ya lo había hecho. Nick había madurado, se había convertido en una persona en la que se podía confiar. Elia se preguntaba si realmente, hacía cinco años, él era tan imprudente. O sí eran sus propios temores los que hacían que lo viera así.
Al atardecer, Miley estaba sentada en el porche.
—Hoy hemos visto a los potrillos. Davy tenía miedo de las yeguas —dijo Hannah que estaba tumbada con la cabeza apoyada en el regazo de su padre.
—Davy no ha visto muchos caballos. Vivía en la ciudad y allí sólo hay coches, autobuses y metro, pero, no caballos.
—¿Qué es un metro?
—Un tren que va bajo tierra.
—¿Cómo los hurones?
Mientras Nick se lo explicaba, Miley recordó la conversación que tuvo con su hermana Demi. Sabía lo que le quería decir. No podía retroceder en el tiempo. Cinco años antes soñó con un futuro que nunca llegó, y que no llegaría.
No podía hacer como si esos años no hubiesen pasado. Kim había muerto, pero, no podía hacer como si Nick no se hubiese casado con ella. Fue su primera esposa. Se acostó con ella, tuvo a su hija con ella.
Miley no pudo elegir cuando Nick rompió su compromiso. Esta vez, sí podía elegir. Podía marcharse. Ese mismo día. Al día siguiente. Al finalizar el mes, cuando quisiera. O podía seguir casada con Nick. Comprometerse a construir el futuro con él. Un futuro distinto al que planeó hace cinco años.
—¡Miley!
—¿Qué? —por el tono de Nick supo que la llamaba desde hacía un rato.
—Hannah te ha preguntado una cosa.
Miley sonrió a la pequeña.
—¿Por qué no te sientas con nosotros?
—Porque sois muy grandes y no quepo.
—Si cabes. Puedes sujetar mis pies.
—Como si me gustara sujetar tus pies malolientes.
Hannah se sentó y se giró.
—Papá lo hará.
—Bueno, si a tu padre le gustan tus pies.
Hannah apoyó la cabeza en el regazo de Miley.
—¿Te gustan mis pies, papá?
—Me encantan tus pies apestosos —dijo Nick y respiró hondo—. Huelen como el cuello de Miley —y le acarició el cuello.
—Miley tiene un cuello apestoso —dijo Hannah—. Miley me ha puesto gel en el baño y ha hecho burbujas.
Nick sonrió a Miley.
—Eso es un detalle.
—Soy buena persona —replicó Miley.
—Muy buena.
Nick le echó una mirada sensual. Un hombre no debería de invitar a una mujer a la cama con una mirada, y menos, cuando está sentado con su hija en un balancín y sabe que aún quedan muchas horas para irse a dormir. Miley sonrió y apoyó la mano sobre el muslo de Nick. El le apretó el cuello. Los ojos de Nick reflejaban su deseo.
—¡Papá, papá! Cuéntame el cuento de la niña.
—¿Y por qué no el de mamá osa?
—Yo quiero el de la niña. Esa que cuida a los pajaritos. Miley no se lo sabe.
Miley se lo sabía muy bien. Miró a Nick asombrada.
—Érase una vez una niña…
—Jane Donut —dijo Hannah.
—Jane Donut. Un día Jane volvía de la escuela…
—Con su hermano y sus dos hermanas.
—¿Quién va a contarlo, tú o yo?
—Tú, papá.
—Jane iba caminando cuando se encontró…
—Pajaritos. Su mamá y su papá estaban con los angelitos.
Nick miró a Hannah muy serio y continuó. En el cuento, Miley era la protagonista que salvó a unos pajaritos.
—Papá sabe muchos cuentos de Jane Donut. Ella salvaba a los animales porque los quería mucho, ¿verdad?
—Todavía lo hace, cariño.
—¿Y por qué la conoces, papá?
—La amaba.
—Yo también —dijo Hannah—. Los dos la queremos ¿a que sí?
Nick no contestó a Hannah. Al día siguiente, durante el desayuno, Miley ya conocía la respuesta. Él había dicho «amaba».
Amor. Odiaba esa palabra. ¿Qué quiere decir? ¿Qué te derrites cuando un hombre te sonríe de una manera determinada? ¿O son las sensaciones que se experimentan cuando se hace el amor con él? ¿O es la satisfacción que siente una persona cuando ve que un padre escucha a su hija? ¿La admiración por cómo está educando a su hija?
Miley conocía las virtudes de Nick. Cómo trataba a los animales. Y a las personas.
Ella giró la alianza de su dedo.
—Nunca me has preguntado por ella —dijo Nick.
Ella sabía que era el anillo de su bisabuela. Cinco años antes, Nick pensaba dárselo a Miley. El día de la boda, cuando lo sacó, ella protestó. No era capaz de ponerse un anillo que hubiera llevado Kim. Nick le dijo que Kim nunca lo había llevado.
—Tampoco me has preguntado por qué le compré otro a Kim.
—Supongo que quería algo más moderno.
—Ella nunca lo vio. No podía dárselo a ella. Era para ti.
—Siempre me ha gustado —dijo Miley.
—Te lo puedes quedar. Pase lo que pase. Gracias por preparar el desayuno.
—De nada.
me encanto
ResponderEliminarpor fin miley esta recapacitando su vengazaa
siguela porfaaa
Princes, está perfecto de verdad!!!
ResponderEliminarEspero que Miley olvide su venganza a pesar de lo que Nick le hizo, ella todavía le gusta e el a ella, quiero que todo este asunto se olvide y que se perdonen XD
un beso guapa!, espero el prox!!