Ya habían pasado cinco minutos desde que se había esfumado la luz. ¡Maldita suerte! Atrapado en ese *beep* ascensor sin ventilación, con nadie más que Miley. ¡Maldición!
Maldecía por la insoportable falta de luz. Maldecía por el irritante calor que emanaba de todos los rincones de ese pequeño lugar. Maldecía la hora que seguía avanzando con una lentitud intolerable. Maldecía a los técnicos por ser unos ineptos y no solucionar el problema con velocidad.
-¿Puedes quedarte quieto por lo menos cinco segundos? Tus tembleques me desesperan – La voz cansada de Miley lo hicieron voltear hacia ella. Los destellos brillantes que liberaba su piel a causa del sudor parecieron cegarlo por unos instantes. ¡Maldición! ¿Debía ser ella la que estuviera ahí junto a él? No era sano para su salud mental, y menos con ese diminuto vestido azul cielo que se ceñía de manera magistral a su menuda figura.
-Quiero salir de aquí.- exclamó Nick exasperado.
-¿Y crees que yo no? ¡Llegaré tarde a mi cita! – [¿Debía decirle que iba a una cita? ¡Maldición!]
-¿Vas a una cita?
-Sí – Fue una respuesta monótona. - ¡Estos tacones me están matando!
Los tembleques de su cuerpo se intensificaron al notar la delicada mano de Miley posarse en su hombro. La chica lo miró con una extraña mueca. Se apoyó de la puerta cerrada del ascensor mientras se liberaba de sus zapatillas, pues, si buscaba el apoyo en Nick, lo más posible era que se cayera directo contra el piso.
-Nick, ¿te sientes bien?
-Perfectamente – Respiró hondo con la intención de calmarse. Miró a la joven por escasos segundos. – Me voy a sentar – Flexionó sus rodillas hasta sentir su trasero impactarse suavemente contra el suelo.
-Yo también. Esos zapatos magullaron mis pies – El atractivo joven realizaba esfuerzos sobre humanos para no desviar sus ojos del techo del lugar. Sintió la figura de la castaña sentarse frente a él, e imaginó la altura que había subido la base de su vestido, mostrando más piel de la que debería.
Cerró los ojos. ¿Quién demonios le había dicho “Enamórate de Miley”, “Desea a Miley”, “Fantasea con Miley”? Nadie… En el corazón, Ni en la mente...no se manda.
Años de amistad en los que esa chica ocupaba la mayor parte de sus pensamientos, y no precisamente como la hermanita de su mejor amigo. ¿Qué pensaba ella?
-Eres como mi hermana, Miley.
Eso se lo había dicho muchas veces, y él se recriminaba por ser un completo tarado. ¿No podía besarla y hacerle ver que no era su hermano?
-¿Con quién ibas a salir?- preguntó tratando de cambiar de tema.
-Con Andres.
¡Maldito Andres! ¿No que era su amigo?
Los minutos dentro de ese lugar continuaban avanzando con increíble lentitud. De vez en cuando, desviaba sus ojos del techo para observar su reloj de pulsera. El calor aumentaba con el paso de cada segundo, por lo que se liberó de su gruesa chaqueta.
-Nick…
-¿Qué?
-Nada – La voz de Miley sonó con un ápice de inseguridad. En ese momento, la miró; la chica mantenía su cabeza apoyada en la puerta, cerca de los botones que marcaban los pisos del edificio. Había cerrado los ojos, seguramente por esa sensación de estar dopado por el calor.
No desaprovechó la oportunidad de verla detalladamente, conduciendo sus ojos miel por el pecho de ella, y llegando justo a lo que el nombraba “La Gloria”. Pequeñas gotas de sudor resbalaban por su piel, y aquello sólo provocó que el cuerpo de Nick se calentara más de lo debido, y no gracias al calor. Sus piernas se encontraban flexionadas una sobre otra, adoptando la cómoda posición indígena. La esbeltez y hermosura de aquella parte de su cuerpo lo hicieron suspirar… se encontraba ante la perfección en persona, al menos para él.
-¡Maldición! - Masculló al sentir cierta parte ubicada en su entrepierna tensarse y agrandarse. Tomó el chaleco que se encontraba junto a él, y lo depositó con velocidad sobre su regazo.
Observó de nuevo el rostro de Miley, la cual se encontraba aún con los ojos cerrados. Suspiró de nuevo. ¿Qué pensaría Joe si se enterara de las fantasías que anhelaba hacer realidad junto con su hermana? O, para cuestionar mejor ¿qué pensaría ella?
-Eres como mi hermano, Nick
Esas palabras taladraban su cabeza hasta provocar una molesta jaqueca. ¡No era su hermano, maldita sea, NO LO ERA!
-Nick…
-Dime… - Sus ojos continuaban mirándola con ese reflejo de veneración y deseo.-
-Hace mucho calor – Nick enderezó su cabeza y lo miró.-
-Sí… mucho calor.
-¿Por qué te tapas con eso? – La joven señaló el saco que tenia sobre sus piernas, él enrojeció sin evitarlo.
-Eh… pues…yo -balbuceo-
-¿Por qué tardan tanto en arreglar este problema? – Agradeció el que la castaña cambiara radicalmente de tema.
-Esto nos pasa por vivir en un edificio – Rió el joven para destensarse.-
-Sí… aunque me agrada, y más por el hecho de que eres mi vecino – Miley le sonrió abiertamente, y él se perdió en la perfecta curva de sus labios rosas.
-Sí, tu vecino… - Los tembleques regresaron a su cuerpo cuando sintió la figura de la Castaña moverse para estar a su lado. La joven enredó uno de sus brazos con el de Nick, y apoyó la cabeza en su fuerte hombro.
-Al menos estoy encerrada contigo – Sus exhalaciones se acrecentaron al sentir la respiración de Miley en su oreja y parte de su cuello. El bulto en su entrepierna sin duda debía ser más notorio.
Los minutos continuaban avanzando; segundo por segundo. Imaginó la alegría que lo invadiría si movía su rostro tan sólo un poco, logrando rozar la boca de Miley con la suya por lo menos una fracción de segundos. ¿Ella lo rechazaría?
-Eres como mi hermano, Nick.
Maldición, Nick. ¡No es tu hermana!¡Maldita sea no lo es!, puedes hacerlo .
Su conciencia actuó como un motivador profesional, y obtuvo buenos resultados.
Su cabeza se giró hacia la derecha, captando el aliento de Miley ahora en su mentón. Bajó su rostro unos milímetros, y la besó.
Maldecía por la insoportable falta de luz. Maldecía por el irritante calor que emanaba de todos los rincones de ese pequeño lugar. Maldecía la hora que seguía avanzando con una lentitud intolerable. Maldecía a los técnicos por ser unos ineptos y no solucionar el problema con velocidad.
-¿Puedes quedarte quieto por lo menos cinco segundos? Tus tembleques me desesperan – La voz cansada de Miley lo hicieron voltear hacia ella. Los destellos brillantes que liberaba su piel a causa del sudor parecieron cegarlo por unos instantes. ¡Maldición! ¿Debía ser ella la que estuviera ahí junto a él? No era sano para su salud mental, y menos con ese diminuto vestido azul cielo que se ceñía de manera magistral a su menuda figura.
-Quiero salir de aquí.- exclamó Nick exasperado.
-¿Y crees que yo no? ¡Llegaré tarde a mi cita! – [¿Debía decirle que iba a una cita? ¡Maldición!]
-¿Vas a una cita?
-Sí – Fue una respuesta monótona. - ¡Estos tacones me están matando!
Los tembleques de su cuerpo se intensificaron al notar la delicada mano de Miley posarse en su hombro. La chica lo miró con una extraña mueca. Se apoyó de la puerta cerrada del ascensor mientras se liberaba de sus zapatillas, pues, si buscaba el apoyo en Nick, lo más posible era que se cayera directo contra el piso.
-Nick, ¿te sientes bien?
-Perfectamente – Respiró hondo con la intención de calmarse. Miró a la joven por escasos segundos. – Me voy a sentar – Flexionó sus rodillas hasta sentir su trasero impactarse suavemente contra el suelo.
-Yo también. Esos zapatos magullaron mis pies – El atractivo joven realizaba esfuerzos sobre humanos para no desviar sus ojos del techo del lugar. Sintió la figura de la castaña sentarse frente a él, e imaginó la altura que había subido la base de su vestido, mostrando más piel de la que debería.
Cerró los ojos. ¿Quién demonios le había dicho “Enamórate de Miley”, “Desea a Miley”, “Fantasea con Miley”? Nadie… En el corazón, Ni en la mente...no se manda.
Años de amistad en los que esa chica ocupaba la mayor parte de sus pensamientos, y no precisamente como la hermanita de su mejor amigo. ¿Qué pensaba ella?
-Eres como mi hermana, Miley.
Eso se lo había dicho muchas veces, y él se recriminaba por ser un completo tarado. ¿No podía besarla y hacerle ver que no era su hermano?
-¿Con quién ibas a salir?- preguntó tratando de cambiar de tema.
-Con Andres.
¡Maldito Andres! ¿No que era su amigo?
Los minutos dentro de ese lugar continuaban avanzando con increíble lentitud. De vez en cuando, desviaba sus ojos del techo para observar su reloj de pulsera. El calor aumentaba con el paso de cada segundo, por lo que se liberó de su gruesa chaqueta.
-Nick…
-¿Qué?
-Nada – La voz de Miley sonó con un ápice de inseguridad. En ese momento, la miró; la chica mantenía su cabeza apoyada en la puerta, cerca de los botones que marcaban los pisos del edificio. Había cerrado los ojos, seguramente por esa sensación de estar dopado por el calor.
No desaprovechó la oportunidad de verla detalladamente, conduciendo sus ojos miel por el pecho de ella, y llegando justo a lo que el nombraba “La Gloria”. Pequeñas gotas de sudor resbalaban por su piel, y aquello sólo provocó que el cuerpo de Nick se calentara más de lo debido, y no gracias al calor. Sus piernas se encontraban flexionadas una sobre otra, adoptando la cómoda posición indígena. La esbeltez y hermosura de aquella parte de su cuerpo lo hicieron suspirar… se encontraba ante la perfección en persona, al menos para él.
-¡Maldición! - Masculló al sentir cierta parte ubicada en su entrepierna tensarse y agrandarse. Tomó el chaleco que se encontraba junto a él, y lo depositó con velocidad sobre su regazo.
Observó de nuevo el rostro de Miley, la cual se encontraba aún con los ojos cerrados. Suspiró de nuevo. ¿Qué pensaría Joe si se enterara de las fantasías que anhelaba hacer realidad junto con su hermana? O, para cuestionar mejor ¿qué pensaría ella?
-Eres como mi hermano, Nick
Esas palabras taladraban su cabeza hasta provocar una molesta jaqueca. ¡No era su hermano, maldita sea, NO LO ERA!
-Nick…
-Dime… - Sus ojos continuaban mirándola con ese reflejo de veneración y deseo.-
-Hace mucho calor – Nick enderezó su cabeza y lo miró.-
-Sí… mucho calor.
-¿Por qué te tapas con eso? – La joven señaló el saco que tenia sobre sus piernas, él enrojeció sin evitarlo.
-Eh… pues…yo -balbuceo-
-¿Por qué tardan tanto en arreglar este problema? – Agradeció el que la castaña cambiara radicalmente de tema.
-Esto nos pasa por vivir en un edificio – Rió el joven para destensarse.-
-Sí… aunque me agrada, y más por el hecho de que eres mi vecino – Miley le sonrió abiertamente, y él se perdió en la perfecta curva de sus labios rosas.
-Sí, tu vecino… - Los tembleques regresaron a su cuerpo cuando sintió la figura de la Castaña moverse para estar a su lado. La joven enredó uno de sus brazos con el de Nick, y apoyó la cabeza en su fuerte hombro.
-Al menos estoy encerrada contigo – Sus exhalaciones se acrecentaron al sentir la respiración de Miley en su oreja y parte de su cuello. El bulto en su entrepierna sin duda debía ser más notorio.
Los minutos continuaban avanzando; segundo por segundo. Imaginó la alegría que lo invadiría si movía su rostro tan sólo un poco, logrando rozar la boca de Miley con la suya por lo menos una fracción de segundos. ¿Ella lo rechazaría?
-Eres como mi hermano, Nick.
Maldición, Nick. ¡No es tu hermana!¡Maldita sea no lo es!, puedes hacerlo .
Su conciencia actuó como un motivador profesional, y obtuvo buenos resultados.
Su cabeza se giró hacia la derecha, captando el aliento de Miley ahora en su mentón. Bajó su rostro unos milímetros, y la besó.
Un simple roce, más inocente que los besos de niños, fue lo que pudo disfrutar. Miley se había movido rápidamente, rompiendo el cálido contacto. La miró, y notó la confusión en esa mirada castaña que tanto adoraba.
-Nick…
-No soy tu hermano, Miley. No lo soy
Tomó su rostro con cierta brusquedad y lo acercó a él con notable desesperación. El choque de sus labios contra los de ella la obligó a entreabrir la boca con velocidad. Bendijo ese acto, y con el deseo ahora irradiando en cada poro de su piel, percibió la suave textura de la lengua de Miley entrar en contacto con la suya.
-Nick…
-No soy tu hermano, Miley. No lo soy
Tomó su rostro con cierta brusquedad y lo acercó a él con notable desesperación. El choque de sus labios contra los de ella la obligó a entreabrir la boca con velocidad. Bendijo ese acto, y con el deseo ahora irradiando en cada poro de su piel, percibió la suave textura de la lengua de Miley entrar en contacto con la suya.
Sí existían las incontrolables mariposas que revoloteaban en el estómago con la velocidad de las alas de una libélula. El calor sofocante subió, más no era insoportable. La felicidad se acrecentó dentro de él como un huracán dispuesto a destruir media ciudad. La excitación en cada parte de su cuerpo aumentó altamente… La dicha estaba presente al notar que era correspondido.
Los delgados brazos de Miley se enredaron en su cuello, mientras los de él se aferraron a su estrecha cintura. Ahora se encontraban arrodillados, justo en el centro de aquel pequeño ascensor. Sus manos, anhelantes por recorrer caminos que deseaba explorar desde hace tiempo, despertaron del sedante que había producido el intenso vapor. Recorrió con lentitud la menuda espalda de Miley, deslizando sus dedos por la suavidad de su cabello suelto. Su aroma a primavera fresca lo hicieron suspirar dentro de su boca, y aquello ocasionó que el cuerpo de la joven se apretara contra el suyo.
Ella gimió al percibir el duro contacto de la entrepierna de Nick contra su vientre. Rompió el beso, y lo observó fijamente. Aquellos hipnotizantes ojos color miel la hicieron estremecer. Se mordió el labio inferior ante la visión de lo que podía suceder. Miró a Nick, quien la admiraba con una vehemencia que provocó otro suspiro de entre sus labios.
-No eres mi hermano, Nick.
Ella gimió al percibir el duro contacto de la entrepierna de Nick contra su vientre. Rompió el beso, y lo observó fijamente. Aquellos hipnotizantes ojos color miel la hicieron estremecer. Se mordió el labio inferior ante la visión de lo que podía suceder. Miró a Nick, quien la admiraba con una vehemencia que provocó otro suspiro de entre sus labios.
-No eres mi hermano, Nick.
El joven sonrió radiantemente ante esas nuevas palabras. ¿Era el permiso dado? ¿Era la confesión deseada? ¿Era su deseo hecho realidad?
Sí.
La besó con una desesperación más notoria que la vez anterior. La mano que mantenía entre su cabellera descendió de nuevo, rozando la suavidad de la piel descubierta de su espalda. La excitación creció de manera irremediable. Besarla de esa manera no era suficiente. Quería más… Y la acción de Miley a continuación, le dieron a entender que ella también.
Las manos de Miley bajaron por lo ancho de su espalda marcada, sus caricias le quemaban de una manera tan placentera como apacible, a pesar de aún estar vestido; la chica se detuvo con firmeza sobre la redondez de su trasero. Gimió al sentir el roce que propició la cadera de la joven contra su pelvis. La erección en su entrepierna creció aún más, y sus mejillas se tornaron de un rojo tomate al notar la mirada castaña en aquella parte de su anatomía. Sólo ella podía causar eso.
La boca de Miley arremetió contra la suya nuevamente, besándolo de una forma que lo hizo gruñir contra sus labios ahora hinchados. El vestido azul que le sentaba a la perfección ya estaba estorbando demasiado. Con una velocidad que cualquier hombre envidiaría, la despojó de él. Y con una rapidez aún más sorprendente, él se desnudó por completo.
-Estamos en un ascensor.
-No importa.
-¿Si regresa la luz?
-Correremos el riesgo.
-Esto es de locos.
-No… es mi fantasía.
-No importa.
-¿Si regresa la luz?
-Correremos el riesgo.
-Esto es de locos.
-No… es mi fantasía.
No les importaba estar en el piso de un ascensor, sólo dentro de ellos estaba la necesidad de sentirse y quererse. Conectarse hasta lo más profundo.
Las manos de Nick recorrieron ávidas cada parte de ese delgado cuerpo que muchas veces imaginó poseer, y que ahora, se haría realidad. La expresión que surcaba el rostro de Miley lo llenó de placer y disfrute. Sus gruesos dedos masculinos rozaron la curva de sus pequeños, redondos y apetecibles senos, provocando que los rosados pezones de la chica se irguieran al instante.
Es perfecta. Hermosa…
-Nick… - El susurró ronco que Miley proclamó lo alteraron, más no deseaba ser rápido.
Besó sus labios con una dulzura desbordada, asegurándose de saborear cada centímetro de ellos, ¡era exquisita! Sus manos continuaron trazando caminos por la tez de su cuerpo; pasando por su plano abdomen, su vientre… La vio a los ojos, y en ellos pudo observar esa misma mirada con la que él la detallaba desde hacía tanto tiempo.
-Estamos encerrados en un ascensor… - Fue lo que dijo ella, con su respiración notablemente acelerada.
-¿Nos detenemos? –Sabía la respuesta desde mucho antes de que Miley negara con la cabeza.– No tienes idea de lo mucho que deseaba este momento. Miley, yo…
-Nunca te vi como mi hermano… -Con esa oración, Miley quiso dar a entender que desde hace mucho también deseaba ese momento. Que él debió haberse dado el valor de confesarse, y exclamar con besos como los de ese instante, lo mucho que deseaba estar con su persona… Porque para ella, era exactamente igual.
-No soy tu hermano… -La exclamación fue acompañada por una caricia en la parte intima de la joven. La cabeza de la castaña se arqueó hacia atrás, exponiendo su cuello a los labios insasiantes del joven. La humedad que percibía Nick en aquella zona lo hicieron gemir quedadamente. Intensificó la caricia, mientras su lengua debatía con la de Miley una vez más.
-Nick… -Sus dientes mordisquearon el lóbulo de su oreja antes de regresar nuevamente a sus pechos. Su mano ascendía otra vez por la textura suave de su vientre. Gimió al sentir las blancas y delgadas piernas de la joven enroscarse en torno a sus caderas para atraerlo hacia sí.
-Dios…Miley… -Gimió aún más fuerte al percibir la parte más húmeda y sensible de la joven rozar su erección. La castaña realizaba lentos movimientos circulares, sin llegar a penetrarse por completo. Aquella danza lo volvía loco. Disfrutaba de cada roce con un deleite inigualable. Y el hecho de que estuvieran en un lugar poco apropiado para disfrutar de aquel momento pasional, lo excitaban aún más…
-¿Nos detenemos? –Sabía la respuesta desde mucho antes de que Miley negara con la cabeza.– No tienes idea de lo mucho que deseaba este momento. Miley, yo…
-Nunca te vi como mi hermano… -Con esa oración, Miley quiso dar a entender que desde hace mucho también deseaba ese momento. Que él debió haberse dado el valor de confesarse, y exclamar con besos como los de ese instante, lo mucho que deseaba estar con su persona… Porque para ella, era exactamente igual.
-No soy tu hermano… -La exclamación fue acompañada por una caricia en la parte intima de la joven. La cabeza de la castaña se arqueó hacia atrás, exponiendo su cuello a los labios insasiantes del joven. La humedad que percibía Nick en aquella zona lo hicieron gemir quedadamente. Intensificó la caricia, mientras su lengua debatía con la de Miley una vez más.
-Nick… -Sus dientes mordisquearon el lóbulo de su oreja antes de regresar nuevamente a sus pechos. Su mano ascendía otra vez por la textura suave de su vientre. Gimió al sentir las blancas y delgadas piernas de la joven enroscarse en torno a sus caderas para atraerlo hacia sí.
-Dios…Miley… -Gimió aún más fuerte al percibir la parte más húmeda y sensible de la joven rozar su erección. La castaña realizaba lentos movimientos circulares, sin llegar a penetrarse por completo. Aquella danza lo volvía loco. Disfrutaba de cada roce con un deleite inigualable. Y el hecho de que estuvieran en un lugar poco apropiado para disfrutar de aquel momento pasional, lo excitaban aún más…
{El cuerpo de Miley, sus gemidos, su sudor, sus besos, su aroma tan delicioso… Sólo para ti.}
-Miley, te amo… -Miró su rostro sofocado, sus labios hinchados, sus mejillas sonrosadas. Sentía sus delicados senos presionarse contra su pecho; su respiración acelerada, entremezclando sus alientos, creando una sola fragancia adictiva y deliciosa.
¡Tanto tiempo queriendo decírselo! ¿Debía ser de aquella forma? ¿A punto de conectar sus cuerpos de la manera más placentera posible, sobre su chaleco en el piso de un ascensor?
-Este es un escenario poco común para declararnos… - Los movimientos de su cadera continuaban lentos. Sonrió ante la mirada intensa y lujuriosa de Nick, justo antes de atraerlo hacía ella para besarle con desenfreno. – Yo también te amo… siempre lo he hecho.
Y sólo bastaron aquellas palabras para hundirse en ella con profundidad. Los gemidos de ambos escaparon altamente de entre sus labios, exclamando sus nombres. Las embestidas que Nick daba para llegar más y más dentro de ella iban acelerando el ritmo poco a poco. El sudor de sus cuerpos se entremezclaba. Besó el blanco y suave cuello de Miley, mientras ella se dedicaba a acariciar con vehemencia la espalda de él. Mordisqueo una pequeña parte de su piel al sentir las palmas de la joven hacer presión en su trasero. Se hundió aún más en su interior, pensando en cómo había sido posible que hubiera aguantado tanto tiempo sin siquiera besar los dulces labios de Miley… y lo imperdonable era el no haberse dado cuenta de que ella sentía lo mismo por él. ¡Pudo disfrutar de aquel jugoso manjar desde hace mucho!
Entre gemidos y jadeos, se aseguraron de repetirse aquellas palabras que tanto los llenaban. La tibieza y humedad del cuerpo de Miley lo transportaron a lugares más allá de la realidad. En su mente sólo estaba ella y él, haciendo el amor tan maravillosamente, sin importarles estar en medio de un ascensor sin electricidad… al contrario. Muchas fantasías surcaban en la mente del joven cuando observaba a la castaña, y no podía decir que nunca se imaginó haciéndola suya dentro de un ascensor.
-Nick… - La besó cuando sintió el orgasmo muy cerca. Miley apretó contra él, sintiendo llamas ardientes avivarse en cada parte de su ser.
-Miley… - Se desplomó sobre su cuerpo cuando sintió su esencia liberarse en su interior, su parte más sensible contraerse junto a la de ella; su olor transpirado penetraba en su nariz ¡Dios! No había sido como muchas veces lo soñó, no… ¡Había sido mucho mejor!
-¡Dios! –La chica lo abrazó fuertemente contra ella, besando su hombro y acariciando su espalda – Y te decía que eras como mi hermano. –Rió antes de besar su mejilla.– Que mentira tan grande. ¡Dios! –Exclamó de nuevo.- ¡Estoy tan feliz!
Nick levantó el rostro para observarla. Ella le sonreía de manera radiante, esa sonrisa que tanto lo derretía. Sus bellos ojos brillaban con una intensidad innata.
-Ten claro que te amo, Nick, y no como un hermano. Aunque creo que eso quedó claro– El joven la besó con suavidad, aún sin querer salir de ella. Sin duda había sido un completo cobarde al no haberse atrevido antes. Un ciego de primera por no darse cuenta de los sentimientos de ella para con él. Un *beep* por tardar no sabía cuanto tiempo en decirle que la amaba. Pensó que el encierro en aquel ascensor había dado cabida a la valentía antes dormida… O quizás fue ese efecto sedante que ocasiona el calor.
¡Y otro tanto tiempo aguantando aquel martirio de no poseerla, de no tenerla¡ Sufriendo al verla salir con aquellos idiotas que no la merecían.
-¿Por qué me decías que era como tu hermano?
-Porque creí que tú me querías de esa forma.- los labios de Nick se curvaron en una sonrisa.
-Eres una tonta… - La sonrisa que adornaba su cara era inmensamente ancha. Parecía un sueño, más estaba seguro de que era la realidad.
-Y tú un imbécil. Me hubieras dicho que me amabas desde mucho antes. – Ella fue quien lo besó.
-Nuestro momento… y fue en un ascensor.
-¿No te gustó? – Enredó sus manos en la mata de cabello castaño.
-¿Bromeas? Se cumplió una de mis mejores fantasías.
-Hum… Bueno, una fantasía ya realizada. ¿Dónde más has imaginado estar conmigo, Jonas?
Sonrió ante la pícara mirada de Miley. La besó una vez más, justo antes de sentir el piso del lugar vibrar ligeramente.
-¡La luz! – Exclamó saliendo de ella para levantarse, pero las piernas y los brazos de la joven se lo impidieron.
-Esta fantasía puede durar un poco más…
-Pero,Miley… - La joven estiró sólo una de sus brazos hasta llegar a_ los botones del ascensor para así oprimir el botón de cerrar, para luego
abrazarlo de nuevo. Se movió de manera sorpresiva, logrando estar ahora sobre el masculino cuerpo de su compañero.
Su cabello despeinado, su rostro sonrojado… ¡Dios, era tan hermosa, tan pasional, tan intensa… perfecta!
-Aja… - Bajó sus labios hasta su pecho, esparciendo besos por su piel.
-¿Planeaste esto?
-No… - Sus labios acariciaron su mandíbula antes de llegar a su boca. – El momento me dio la oportunidad, y no la iba a desaprovechar. Pero te me adelantaste, con ese beso… - Nick la atrajo por la nuca para besarla de nuevo.
-¿Y Andres?
-¿Quieres que vaya a mi cita con Andres?
-¡No!– Acarició sus piernas con vehemencia. – Gimió al sentir los pechos de Miley restregarse contra su torso, y de nuevo le vinieron las ganas de apretarlos contra sus palmas. Llevó a cabo ese placentero acto cuando ella se enderezó, contoneando lentamente sus caderas sobre su pene nuevamente excitado.
La joven realizaba esa tentadora danza sobre su miembro, sólo dando lentos y rítmicos movimientos circulares.
Es hermosa…
{Y ahora es tuya. Después de tanto desearlo.}
Ahora es mía.
-Te amo,Miley.
-Te amo, Nick… - Lo recibió de nuevo dentro de ella.
Nuevamente, sus mentes se perdieron, sus cuerpos se agitaron, y sus corazones se aceleraron.
Entre tanto placer y tanta felicidad, Nick no logró dar con esa pequeña lista mental, la cual contenía el nombre de esos lugares con los cuales soñaba, mientras hacía a Miley suya, una y otra vez…_
1. Un ascensor. (Cumplido, de manera inesperada. ¡Pero cumplido!)
2. Un auto . (No sabía por qué, pero lo deseaba)
3. Una solitaria cabaña. (En alguna montaña de Canadá..puede ser ¿por que no?)
4. Una laguna.
5. Una cascada.
6. La playa.
7. Sobre la arena.
En realidad, ya no importaba en donde demostrarle lo mucho que la amaba y deseaba. Con tal de estar con ella, cualquier sitio sería perfecto.
hahhah que lindo One Shot, me encanto, gracias por subirlo =D
ResponderEliminarHAY DIOS TE EXTRAÑE UN MUNDO
ResponderEliminarNO SABES COMO ESTRAÑE QUE SUBIERAS
HE LEYDO CADA UNA DE LAS MINIADAPTACIONES Y LAS AMO
WWWWAAAAAAAAOOOO!! ME ENCANTO EL ONE SHOT´ESTUBO GENIAL HERMOSO GRACIAS POR SUBIRLO ESPERO K SIGAS SUBIENDO MAS AMO TU BLOG GRACIAS POR TODO ESPERO LOS SIGUIENTE byee un beso tq♥ sigue subiendo porfavor
hay queee liiiindo one shot
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